Descubriendo a José Milla y Vidaurre

Hola, soy Juan Chapín.
Soy guatemalteco, y como a la mayoría de nosotros, me encanta ser chapín. Esta es parte de mi historia.

Mi papá, un señorón modelo 1957, era un lector empedernido de Salomé Gil, el seudónimo que utilizaba el escritor José Milla y Vidaurre. Y como buen admirador suyo, un día decidió jugársela y bautizarme con un nombre bastante particular: Juan Chapín.

Sí… así mero.

Se imaginan cómo me ha ido explicando mi nombre cada vez que conozco a alguien.

Durante años pensé que era simplemente un nombre pintoresco, una broma cariñosa de mi papá. Pero hace poco decidí investigar un poco más sobre el origen de todo esto. Y fue ahí donde descubrí algo que me dejó pensando.

Resulta que en el siglo XIX vivió en Guatemala un escritor extraordinario llamado José Milla y Vidaurre. Nació en 1822, cuando el país todavía estaba encontrando su rumbo después de la independencia. Fue periodista, historiador y novelista, pero sobre todo fue un gran observador de la vida cotidiana de los guatemaltecos.

Le gustaba describir la ciudad, sus personajes, sus costumbres y sus rarezas. Y lo hacía con una mezcla de humor, ironía y mucho cariño por esta tierra.

Muchas de sus crónicas y artículos los firmaba como Salomé Gil, un nombre que le permitía escribir con más libertad y comentar lo que pasaba en la sociedad de su tiempo.

Mientras leía algunos de esos textos, empecé a notar algo interesante. En sus historias aparecía una figura que representaba al guatemalteco común: alguien curioso, observador, un poco bromista, que caminaba por la ciudad mirando todo lo que sucedía.

Ese personaje era Juan Chapín.

Cuando descubrí eso entendí muchas cosas.

Mi papá no había escogido mi nombre solo por ser simpático. En realidad estaba rindiendo homenaje a un personaje que representa al guatemalteco de corazón: ese que comenta la vida con humor, que observa el país con cariño y que nunca pierde la capacidad de reírse de sí mismo.

Yo tengo 29 años y soy barista. Mi mundo gira entre mi familia, el café y mi país, Guatemala. Desde mi pequeño café paso buena parte del día escuchando historias, viendo pasar gente y pensando en lo que significa ser chapín hoy.

Y mientras más leo sobre José Milla y su personaje, más siento que ese nombre que mi papá me regaló trae consigo una pequeña misión.

Contar historias de Guatemala.

Historias sencillas, historias de calle, historias de café… contadas desde la perspectiva de alguien que quiere convertirse, cada día un poco más, en un 100% chapín.

Y créanme… apenas estoy empezando a descubrir todo lo que ese nombre significa.

Deja un comentario