


Análisis de la Moda, Sociedad y Género en la Baja Edad Media y el Renacimiento
Resumen Ejecutivo
Este documento ofrece un análisis exhaustivo de las dinámicas sociales, económicas y de género entre la Baja Edad Media y el Renacimiento, a través de dos lentes complementarias: el estudio del chapín, un calzado de plataforma femenino, y el análisis del diálogo renacentista La Raffaella de Alessandro Piccolomini.
El chapín emerge como un artefacto cultural fundamental en el Reino de Aragón durante los siglos XV y XVI. Más que un simple calzado, su confección y consumo revelan una compleja red de significados. Su función práctica de proteger la vestimenta del barro convivía con un potente simbolismo de estatus, riqueza y poder, al elevar artificialmente la estatura de la mujer. Esta ostentación provocó la condena de moralistas y la promulgación de leyes suntuarias. La producción del chapín impulsó un sector artesanal altamente especializado, organizado en gremios con regulaciones estrictas y conflictos de competencia, donde la participación económica de las mujeres como artesanas y empresarias fue notable y está documentada. Los registros fiscales y aduaneros confirman su importancia como una mercancía clave en el comercio intrarregional.
Paralelamente, La Raffaella (1539) ofrece una perspectiva literaria e íntima sobre la condición femenina. A través de un diálogo entre una mujer experimentada y una joven esposa, la obra subvierte los manuales de conducta de la época. En lugar de promover la modestia y el recato, el texto articula una «antipedagogía» que defiende la búsqueda del placer y la necesidad de tomar un amante como un acto de realización personal para evitar la desesperación en la vejez. La obra detalla con minuciosidad las artes de la apariencia —desde recetas cosméticas hasta estrategias de vestuario y comportamiento social— como herramientas para mantener una reputación honorable mientras se gestiona una vida amorosa secreta. El diálogo redefine el honor no como una virtud intrínseca, sino como una construcción social basada en la percepción, legitimando así la agencia femenina dentro de los estrechos márgenes de la sociedad renacentista.
En conjunto, el análisis del chapín y de La Raffaella ilumina cómo la indumentaria y el discurso cultural funcionaron como escenarios de negociación del poder, la identidad y la autonomía de las mujeres en un período de profunda transformación social.
——————————————————————————–
1. El Chapín: Símbolo y Mercancía en el Tránsito a la Modernidad
El chapín, un tipo de calzado femenino con una suela de corcho de altura considerable, se convirtió en una pieza clave de la indumentaria y la economía en Aragón y toda Europa entre los siglos XIII y XVIII. Su estudio revela complejas interacciones entre moda, estatus social, organización gremial y crítica moral.
1.1. Morfología, Origen y Difusión
El chapín era un calzado típicamente femenino, similar a un chanclo con una plataforma elevada compuesta por láminas de corcho. Su origen es incierto, con posibles influencias asiáticas, turcas, romanas (fulmenta) o hispanoárabes (los alcorques, de la palabra árabe kork para corcho).
Considerado una de las principales aportaciones peninsulares a la moda europea del Renacimiento, su popularidad se extendió por todo el continente:
- Italia: Conocidos como pianelle, alcanzaron gran popularidad, especialmente en Venecia, por su doble utilidad: proteger la ropa de las aguas de los canales y realzar la figura femenina.
- Inglaterra: Se les denominaba chopinos.
- Francia: Se conocían como chopines, con derivaciones como los chaussons y los pattens para la moda masculina.
El término «chapín» probablemente deriva de la onomatopeya chap-chap, el sonido que producían al andar, o del término tapín. Se confeccionaban en piel, a menudo cubierta con tejidos lujosos como el raso o el terciopelo, y la plataforma de corcho se reforzaba con cercos de metal.
1.2. Función y Simbolismo Social
El chapín cumplía una doble función:
- Práctica: Su propósito original era proteger el calzado más delicado (como las servillas) y los bajos de los vestidos del barro, la humedad y la suciedad de las calles medievales, que carecían de pavimento.
- Simbólica: Su altura se convirtió en un poderoso símbolo de estatus y riqueza. Cuanto más altos eran los chapines, más tela se necesitaba para los vestidos, lo que suponía una clara ostentación de poder adquisitivo. Caminar con ellos era difícil y requería un paso lento y cauteloso, a menudo con la ayuda de sirvientes, lo que denotaba una movilidad solemne y elegante propia de las clases altas y, a su vez, funcionaba como una forma de vigilancia y reclusión de la mujer.
1.3. Crítica Moral y Legislación Suntuaria
La extravagancia y el coste de los chapines los convirtieron en objeto de duras críticas por parte de moralistas y legisladores, quienes se centraron en su excesiva altura y sus lujosos adornos.
- Fray Bernardino de Siena denunció el despilfarro económico que suponían, considerándolos una argucia femenina para engañar a los hombres.
- Francesc Eiximenis (Llibre de les dones, 1396) los asociaba con la vanidad y el orgullo de las «malas doncellas» y criticaba a las religiosas que los usaban en los conventos.
- Alonso Martínez de Toledo, Arcipreste de Talavera (1438), los calificaba de calzado «falaz y vanidoso» y lamentaba la escasez de corcho en España debido a su alta demanda.
- Fray Hernando de Talavera, confesor de Isabel la Católica (1477), consideraba su uso un pecado mortal de soberbia y mentira, argumentando que las mujeres «se fingen con ellos y se muestran luengas las que de suyo son pequeñas, é quieren enmendar á Dios que hizo á las mujeres de menores cuerpos que á los hombres».
Se argumentaba que su uso podía provocar abortos debido al riesgo de caídas. A pesar de los intentos de limitar su altura mediante normativas urbanas en el siglo XV, su popularidad continuó hasta el siglo XVIII, cuando fueron desplazados por los tacones de la moda francesa.
1.4. La Industria del Chapín en la Corona de Aragón
La fabricación de chapines generó una industria artesanal especializada con una compleja organización gremial. Inicialmente agrupados con los zapateros (sabaters), los chapineros (tapiners) acabaron formando sus propios gremios debido a la especialización requerida.
| Ciudad | Gremio / Cofradía | Patrón / Sede | Fechas y Regulaciones Clave |
| Barcelona | Sabaters, tapiners y cuyraters | San Marcos (Catedral) | Se reúnen desde 1298. Ordenanzas de 1405, 1409 y 1424. En 1475 se prohíbe a los zapateros hacer calzado con corcho y a los chapineros hacer zapatos sin corcho. |
| Valencia | Sabaters y tapiners | San Francisco y Santa María del Puig | Creada en 1329. El Llibre del Mustaçaf (1389) regula minuciosamente su fabricación (materiales, calidades, decoración) para proteger la fama universal de los chapines valencianos. En 1443, la reina María autoriza la separación de zapateros y chapineros. Concordia de 1486 para dirimir competencias. |
| Mallorca | Sabaters de obra prima y tapiners | San Pedro Mártir (Monasterio de Santo Domingo) | Cofradía de Abajo (1391), especializados en calzado fino y chapines. |
| Zaragoza | Zapateros, chapineros y borceguineros | Santa María del Pilar y Santa Ana / San Crispín | Asociados desde 1391. Ordenanzas de 1456 que regulan el examen de maestría. Nuevas ordinaciones en 1500 que especifican la prueba para chapineros. Acuerdos de 1514 y 1537 para separar competencias, aunque los pleitos continuaron. |
| Calatayud | Zapateros y chapineros | San Crispín (Monasterio de San Francisco) | Cofradía confirmada por Fernando el Católico en 1503. |
El examen de maestría para un chapinero en Zaragoza en 1500 consistía en cortar y acabar cuatro pares de calzado distintos: «hun par de alcorques lisos de oripel de alteza de seys dedos, y un par de talonera y hun par de abarquetas y un par de çapato tapin».
1.5. Producción, Materiales y Trabajo Femenino
La producción de chapines requería una variedad de materiales y oficios especializados.
- Materias Primas:
- Corcho (suro): Material fundamental para la suela. Provenía mayoritariamente del Ampurdán (Gerona) y llegaba a Zaragoza por vía fluvial a través del Ebro.
- Cuero (corambres): Procedía de las carnicerías locales. El cuero de Zaragoza gozaba de gran fama. Los gremios llegaron a tener su propia tenería para controlar la calidad del curtido.
- Oropel (or peil): Lámina de latón que imitaba al oro, usada para forrar y decorar el calzado.
- Otros: Hilo de cáñamo encerado para coser la suela.
Un aspecto crucial de esta industria fue la participación activa de las mujeres. La documentación demuestra que no solo eran las principales consumidoras, sino que también estaban presentes en todo el proceso productivo:
- Aprendices y Maestras: Aunque era menos común que en los oficios textiles, hay registros de mujeres aceptadas como aprendices y zapateras. En 1452, Gracia de Mur, esposa de un zapatero, contrata a Pedro Díaz para que le enseñe a «picar y pintar» las punteras.
- Empresarias: El caso de Gracia Lanaja en Zaragoza (1435) muestra a una mujer de negocios que alquilaba talleres a matrimonios de chapineros y zapateros, concediéndoles también préstamos para iniciar su actividad.
- Especialistas: La documentación identifica a mujeres en oficios específicos como el «picado», una técnica decorativa de puntear el cuero. En 1479, María de Azor es registrada como piquadera de tapines en Zaragoza. Los gremios de Barcelona y Valencia incluían a los picadors como una especialidad.
1.6. Comercio y Fiscalidad
Los registros aduaneros y fiscales de la Corona de Aragón confirman la importancia económica y el dinámico comercio de chapines.
- Comercio: Los libros de las collidas (aduanas) de mediados del siglo XV registran un tráfico constante.
- Por la aduana de Calatayud se exportaron 185 pares hacia Castilla entre 1445-1446.
- La aduana de Barracas de los Jaqueses registró la importación de 313 pares desde Valencia en tres años, con precios que oscilaban entre 3 y 4 sueldos el par.
- La aduana de Teruel declaró 77 pares en 1444-1445, incluyendo modelos pintados y negros.
- Fiscalidad: Los chapines estaban sujetos al pago de peajes. Las cortes de Alcañiz de 1436 establecieron tarifas específicas.
| Puesto de Peaje | Volumen / Cantidad | Tarifa |
| Teruel | Carga de chapines | 7 sueldos |
| Docena de chapines | 1 sueldo | |
| Albarracín | Carga de chapines | 7 sueldos |
| Docena de chapines | 12 dineros | |
| Calatayud | Carga de chapines | 4 sueldos |
| Ariza | Carga mayor de chapines / carga menor | 4 sueldos / 2 sueldos 8 dineros |
Además, existía un tributo extraordinario conocido como los «chapines de la reina», recaudado para sufragar los gastos de las bodas regias desde mediados del siglo XV.
1.7. El Chapín en la Cultura Material y la Iconografía
Los chapines aparecen con frecuencia en inventarios de bienes, testamentos, representaciones artísticas y textos literarios, lo que confirma su valor.
- Inventarios Reales: Se registran en las cuentas de reinas como Constanza de Sicilia (1265), María de Aragón (quien tenía un chapinero en su cámara en 1445) e Isabel la Católica. Juana «la Loca» poseía 74 pares, de los cuales 36 eran valencianos, considerados de la más alta calidad.
- Representaciones Artísticas:
- Pintura: Aparecen en retablos góticos como el Tríptico del Nacimiento de Jesús del Maestro del Zarzoso, el Nacimiento de la Virgen de Pedro García de Benabarre, y en obras de Bartolomé Bermejo, donde Santa Engracia luce unos chapines con cerco dorado y letras grabadas.
- Escultura: Se esculpen con detalle en monumentos funerarios, como el de doña Estefanía de Zaera (c. 1363) o el de Beatriz de Cornel, priora de Sijena (m. 1451).
- Ejemplares Conservados: Se exhiben piezas en museos como el de la Alhambra (un notable ejemplar mudéjar), el Diocesano de Solsona, el Museo del Traje de Madrid y el Victoria and Albert Museum de Londres.
- Literatura y Simbolismo: La expresión «ponerse en chapines» significaba contraer matrimonio. Son mencionados en obras como La Celestina (donde «chapinazo» es un golpe dado con el zapato), Tirant lo Blanch y por poetas como Jorge Manrique y Jaume Roig.
——————————————————————————–
2. La «Buena Crianza»: Subversión y Agencia Femenina en La Raffaella de Piccolomini
Publicado en 1539, el Dialogo della bella creanza de le donne de Alessandro Piccolomini, conocido como La Raffaella, es una obra fundamental de la Querelle des femmes renacentista. A través de la conversación entre dos mujeres, ofrece una visión irónica y subversiva de la educación y la conducta femenina, desafiando las normas morales de su tiempo.
2.1. Contexto y Propósito de la Obra
El diálogo se desarrolla entre dos personajes arquetípicos:
- Rafaela: Una mujer mayor, experimentada y sin ataduras familiares, que actúa como mentora y alcahueta. Representa la sabiduría mundana y la libertad de palabra y acción.
- Margarita: Una joven esposa, bella e inocente, cuyo marido está frecuentemente ausente. Encarna el modelo de mujer doméstica que evoluciona hacia una conciencia de sus propios deseos.
La obra parodia los manuales de conducta de la época. Mientras estos promovían la castidad, el silencio y la obediencia, Rafaela dispensa consejos «antipedagógicos» que conducen a la joven Margarita hacia el adulterio, presentándolo no como un pecado, sino como un paso necesario para alcanzar la «sabiduría» (savia) y evitar la desesperación de una juventud desperdiciada.
2.2. La Antipedagogía de Rafaela: Consejos para el Amor y el Adulterio
El argumento central de Rafaela es que, dado que la vida es finita y la juventud efímera, es un error mayor arrepentirse en la vejez de no haber vivido que cometer «pequeños errores» en la juventud.
«para evitar tal ruina, considero necesario y útil desahogar las pasiones en los años jóvenes, cuando Dios perdona más fácilmente y el mundo disculpa más, y parece que todo lo que se hace es más adecuado y divertido.»
Este «desahogo» culmina en la necesidad de tomar un amante, ya que los matrimonios, concertados «a ciegas», raramente producen una verdadera unión de almas. El amor se presenta como la fuerza que perfecciona todas las demás virtudes y da sentido a los placeres de la vida.
2.3. El Arte de la Apariencia: Indumentaria, Cosmética y Conducta
Rafaela instruye a Margarita en el arte de construir y mantener una apariencia pública impecable, que sirva como escudo para su vida secreta. Sus consejos son extremadamente detallados:
- Vestimenta:
- Riqueza y Variedad: Recomienda usar telas finas, vestidos amplios y cambiar de atuendo con frecuencia para proyectar una imagen de esplendor.
- Colores: Aconseja colores adecuados para cada tono de piel (blanco para pieles pálidas, negro para las apagadas) y condena las mezclas estridentes.
- Estilo: Las prendas deben elegirse para acentuar las partes bellas del cuerpo y disimular los defectos. Aconseja buscar oportunidades para mostrar sutilmente los atractivos físicos, como una pierna bonita al cruzar un arroyo o un pecho firme fingiendo acabarse de levantar.
- Cosmética y Cuidado Personal:
- Piel: Defiende el uso de «aguas preciosas» para cuidar la piel pero condena los maquillajes pesados como el solimán (a base de mercurio) o la cerusa (plomo), que arruinan la tez, los dientes y la salud. Ofrece recetas detalladas para aguas faciales y ungüentos para las manos.
- Higiene: Insiste en la limpieza de todo el cuerpo, no solo de las partes visibles, como signo de verdadera delicadeza y para evitar el mal olor.
- Comportamiento Público:
- Discreción: Aconseja hablar poco y con prudencia, evitar los chismes y mantener siempre una expresión facial serena para no revelar los verdaderos sentimientos.
- Gestión del Hogar: Instruye a Margarita para que sea una administradora doméstica ejemplar, no por devoción, sino para que el marido, satisfecho, le conceda más libertad y financie sus gastos.
- Cortesía Calculada: Recomienda ser cortés con todos, pero de forma mesurada para no alentar esperanzas indeseadas, y mostrar un sutil favoritismo hacia los hombres «virtuosos y gentiles».
2.4. La Lógica del Amor Adúltero
Rafaela redefine radicalmente el concepto de honor, desligándolo de la castidad y vinculándolo exclusivamente a la reputación pública.
«Rafaela: Cuernos sería si se supiese. Pero sabiendo mantener el asunto en secreto, no veo qué vergüenza podría seguir.»
El honor no reside en lo que se hace, sino en lo que se cree que se hace. Por lo tanto, el secreto es «el nervio del amor». Bajo esta premisa, el adulterio no solo es permisible, sino necesario para la realización personal. Para ello, es crucial la elección del amante, que debe cumplir con estrictos requisitos:
- A Evitar: Hombres demasiado jóvenes (indiscretos), viejos (desagradables), casados (conflictivos), fanfarrones o de baja condición.
- El Ideal: Un hombre de entre 27 y 28 años, noble, bello, discreto, fiel, constante, y preferiblemente clérigo sin sotana para no tener que casarse nunca.
Al final del diálogo, Rafaela revela que un hombre con estas características, Messer Aspasio, ya está enamorado de Margarita, y actúa como intermediaria para concertar la relación.
2.5. Lenguaje, Poder y Emancipación
La Raffaella es una obra sobre el poder performativo del lenguaje femenino. La conversación entre las dos mujeres, aislada en el espacio doméstico, se convierte en un lugar de transgresión donde se disuelven las ataduras sociales. A través del diálogo, Margarita experimenta una metamorfosis: pasa de ser una esposa obediente y hacendosa a una mujer consciente de sus deseos, que abraza la perspectiva del adulterio como un camino hacia la sabiduría y la plenitud. El acto de hablar y escuchar se convierte en un catalizador para la emancipación, redefiniendo la «buena crianza» no como subyugación, sino como el dominio astuto de las apariencias para conquistar un espacio de libertad personal.